Declaración de su Santidad el Dalai Lama en el 47 aniversario del día de la Revuelta Nacional Tibetana
(Dharamshala. 10 de marzo de 2006)

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Hoy, mientras conmemoramos el 47º aniversario del Día de la Revuelta Nacional Tibetana, extiendo mis cálidos saludos a mis compatriotas Tibetanos en Tibet y en el exilio, al igual que a nuestros amigos alrededor del mundo. También rindo homenaje a los valientes hombres y mujeres de Tibet quienes han sacrificado sus vidas, y que continúan sufriendo, por la causa del pueblo Tibetano.

 

Desde alrededor de 1949, Tibet ha sido testigo de una serie de eventos sin precedentes, marcando el comienzo de una nueva era en su historia. Como  está establecido en los documentos, el asunto de Tibet fue decidido en 1951 a través de un acuerdo entre el gobierno central y el local, tomándose en consideración el especial status de Tibet y su prevaleciente realidad. Desde entonces, he hecho todo esfuerzo posible por asegurar la implementación de la política para asegurar la “autodeterminación” y la genuina autonomía para los Tibetanos dentro del marco de la República Popular China, y así ayudar a crear las condiciones para  que nuestra gente coexista en armonía y unidad como un miembro de la gran familia de la nación China.

 

En 1954-55, visité Beijing como representante del pueblo Tibetano. Durante esa visita me tomé la oportunidad de discutir el futuro de la gente Tibetana con el Presidente Mao Zendong y los líderes del partido, gobierno y militares. Éstas discusiones me dieron mucha esperanza y seguridad. Entonces retorné al Tibet con optimismo y confianza. Pero, a fines de 1955 excesos ultra izquierdistas empezaron a atacar violentamente partes de Tibet. Para 1959, todo Tibet fue puesto en una gran crisis. Como resultado, yo y más de cien mil Tibetanos fuimos obligados a ir al exilio. Hemos estado en el exilio por cuarenta y seis años hasta ahora.

 

En algún momento de 1974, formulamos los principios básicos de nuestro Acercamiento a Medio Camino (Middle-Way Approach) para resolver el problema del Tibet, confiando en que un tiempo seguramente llegara en que tengamos la oportunidad de entablar conversación con los líderes chinos. En 1979, pudimos interactuar directamente con los líderes en Beijing. En ese momento Deng Xiaoping dijo que “con excepción de la independencia, todos los problemas podrían ser resueltos a través de negociaciones”. Desde entonces, he perseguido el Acercamiento a Medio Camino con consistencia y sinceridad.

 

Yo he criticado por supuesto cada vez que veía insoportablemente tristes desarrollos en China, Tibet y alrededor del mundo. Pero mi critica fue confinada a hablar de la realidad de cada caso individual. Yo nunca me he apartado de mi compromiso con el Acercamiento a Medio Camino en ningún momento y en ninguna circunstancia. Esto es claro para el mundo. Desafortunadamente, Beijing todavía parece incapaz de sobrepasar las dudas y sospechas con respecto a mi intención; continua acusándome de nutrir una agenda oculta de separatismo y de conspiración para lograr ésto.

 

Desde el restablecimiento del contacto directo entre nosotros y el República Popular China en el 2002, mis representantes y las contrapartes Chinas fueron capaces de establecer una serie de francas y extensas discusiones durante las cuales se pudo explicar la posición de cada uno. Éste tipo de discusión, espero, que ayude a aclarar las dudas y sospechas del República Popular China para poder así proceder a establecer las diferencias en nuestros puntos de vista y posiciones, y por lo tanto hallar una mutualmente aceptada solución al tema del Tibet. Más específicamente, en la quinta ronda de charlas mantenida unas semanas atrás, los dos lados pudieron con claridad identificar las áreas de mayor diferencia y las razones de ésto. También fueron capaces de tener una apreciación de las condiciones necesarias para resolver las diferencias. Además, mis representantes reiteraron mi deseo de visitar China en un peregrinaje. Como país con una larga historia Budista, China tiene muchos lugares de peregrinaje sagrados. Además de visitar los lugares de peregrinaje, espero ser capaz de ver por mi mismo los cambios y avances en la República Popular China.

 

En las décadas pasadas, China ha visto un espectacular desarrollo económico y social. Esto es admirable. Las áreas Tibetanas han de la misma manera visto algún desarrollo infraestructural, el cual yo siempre he considerado positivo.

 

Mirando hacia atrás en las cinco décadas pasadas de la historia China, uno ve que el país vio una cantidad de movimientos basados en los principios Marxistas-Leninistas. Eso fue durante la era de Mao. Luego Deng Xiaoping, a través de la búsqueda de la verdad de los hechos, introdujo la economía del mercado socialista y trajo gran progreso económico. Siguiendo ésto, basado en la teoría de los “Tres Representantes”, Jiang Zemin expandió la intención del Partido Comunista Chino de incluir no solo a los campesinos y trabajadores, sino también otros tres elementos, llamados la fuerza productiva avanzada, el curso progresivo de la cultura avanzada de China, y el fundamental interés de la mayoría. Hoy, la teoría de las “Tres Armonías” del Presidente Hu Jintao prevé coexistencia pacifica y armoniosa dentro de China, así como también con los vecinos y la comunidad internacional. Todas éstas iniciativas fueron tomadas en coordinación con los tiempos cambiantes. Como resultado, la transición del poder político y el desarrollo del país han continuado sin decrecimiento de fuerza. Y hoy China está emergiendo como uno de los mayores poderes del mundo, lo que merece, considerando su larga historia y gran población.

 

Pero, el tema fundamental que debe ser considerado es que a la par del poder político y el desarrollo económico, China debe seguir la tendencia moderna en términos de desarrollo de una sociedad mas abierta, con libertad de prensa y una política de transparencia. Esto, como toda persona sensible puede ver, es el fundamento de una paz genuina, armonía y estabilidad.

Los Tibetanos – como uno de los más grandes grupos de las 44 minorías nacionales Chinas- son distintos en términos de su tierra, historia, lenguaje, cultura, religión, costumbres y tradiciones. La distinción no solo es clara para el mundo, sino también ha sido reconocida por destacados líderes Chinos en el pasado. Yo tengo solo una demanda: autodeterminación y genuina autonomía para todos los Tibetanos, es decir, la nación Tibetana en su conjunto. Ésta demanda cumple con los requerimientos de la constitución China, lo que significa que se puede cumplir. Es una legítima, justa y razonable demanda que refleja las aspiraciones de los Tibetanos, ambos adentro y afuera del Tibet. Ésta demanda esta basada en la lógica de ver al futuro como más importante que el pasado, está basada en los conocimientos de la realidad del presente y de los intereses del futuro.

 

La larga interpretación de la historia del pasado no deja para sí misma una simple interpretación de negro o blanco. Por lo tanto, no es fácil derivar una solución de la historia pasada. Siendo éste el caso, he declarado una y otra vez que no deseo buscar la separación de Tibet con China, pero que buscaré su futuro dentro del marco de la constitución China. Cualquiera que haya escuchado ésta declaración puede darse cuenta, a menos que su vista de la realidad esté nublada por la sospecha, que mi demanda por la genuina autodeterminación no se junta con una demanda por separación. La convergencia de éste hecho con el gradual proceso de libertad, la apertura y los medios crearán las condiciones, espero, para resolver el problema Sino-Tibetano a través de negociaciones. Por lo tanto, estoy haciendo todo el esfuerzo para perpetuar los presentes contactos y así crear una atmósfera conductiva.

 

El Kashag de la Administración Central Tibetana ha hecho un número de peticiones a los Tibetanos y a los que nos apoyan para trabajar juntos en la creación de un ambiente conductor para las negociaciones. Hoy, he de enfatizar que no hemos dejado camino sin recorrer para ayudar el presente proceso de diálogo para la resolución del problema Sino-Tibetano. Yo insto a los Tibetanos a tomar nota de ésto en base a la demanda del Kashag. Hago la misma demanda a quienes apoyan al Tibet y a aquellos que simpatizan con el pueblo Tibetano.

 

Por el mismo motivo, me gustaría decirle a la gente de la República China que si ve beneficio en perseguir sinceramente el diálogo a través del presente contacto, debe hacer un gesto claro a estos efectos. Una atmósfera positiva no puede ser creada por un lado solo. Como dice un ancestral dicho Tibetano, una mano no es suficiente para crear el sonido del aplauso.

 

Finalmente, me gustaría tomarme ésta oportunidad para expresar mi apreciación y gratitud hacia la comunidad internacional por su consistente apoyo hacia nosotros. También me gustaría expresar una vez más el aprecio e inmensa gratitud del Pueblo Tibetano a la gente y el Gobierno de la India por su constante generosidad y apoyo sin paralelos hacia nosotros.

 

Con mis pensamientos en la situación y mis sentimientos en los Tibetanos dentro de Tibet, rezo por todos ellos. También rezo por el bienestar de todos los seres sensibles.

 

Dalai Lama

10 de Marzo 2006

 

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